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martes, 18 de julio de 2017

De vuelta en el Pacifico

Kaixo a todxs!!

Tras unos meses en las alturas y por el caribe, hemos vuelto al Pacifico, esta vez en la costa ecuatoriana. Llegamos al pais hace un par de semanas y la verdad, se nos han pasado volando.

Los dos ultimos dias de colombia los pasamos en Pasto, celebrando mi cumple y gastando todos los pesos colombianos que nos quedaban. Como capricho queriamos comernos para cenar una pizza enorme con muchos champis, que estos en el continente escasean y tienen precios desorbitados. Antes de cenar encontramos un bar muy chulo y entramos a hacer un poco de hambre. Tanto tiempo sin pisar un bar, que entre buena musica y unos parchises, nos tomamos 5 birras entre los dos y nos fuimos medio pedo a cenar... eso si, la pizza gigante nos la comimos enterita!

El lunes por la mañana fuimos a Ipiales y de allí a Rumichaca a cruzar la frontera. En la cola de inmigración conocimos a Ivan, un chico jovencillo de Bogotá que emprendia su primer viaje en solitario y pasamos las próximas 24h juntxs. Una vez llegadxs a Ecuador fuimos a Ibarra, la ciudad más cercana a la frontera. No tiene gran cosa pero está rodeada de altas montañas y volcanes. Pasamos la noche allí, paseamos la próxima mañana por la ciudad y nos despedimos de Ivan, que seguia su camino. Nosotrxs nos quedamos a comer y por la tarde fuimos por recomendación de un viajero a la Esperanza (la próxima estación esperanza de Manu Chao), un barrio a las afueras de la ciudad, en direccion a las montañas, y pasamos los siguientes 3 dias en un refugio. Nos recomendaron hacer trekking al Imbabura (4700m), el volcán que queda detras del barrio. Pero para que nos acostrumbaramos a la altura, Emerson, el dueño del refugio y guia de montaña, nos recomendó empezar por el Cubilche, a 3600m. Menos mal que empezamos por ahi... a cada paso que dabamos cuesta arriba a mi me faltaba el aire como nunca me habia pasado. Tardamos solo 3h jen subir, ver la laguna que hay en el crater, comer algo y bajar, pero se me hizo duro como nada anterior. Desde la base hasta el refugio tardamos 2h más, pero fue mas tranquilo y pasamos por el Abra, una comunidad indigena que vive alli. Vimos a lxs niñxs en el cole preparando una obra de teatro, pero nos dio un poco de palo acercarnos y seguimos nuestro camino.
Al llegar al refugio, resultó que Emerson no estaba, su madre nos dijo que el equipo de rescate le había pedido ayuda para ir al Imbabura a rescatar a dos chicas alemanas que se habian perdido el día anterior. Tardó mas de 24h en volver a casa y nos contó que el rescate había sido una chapuza, no habian llevado el material necesario, ni comida, ni tan siquiera agua... así que con lo que me costó subir al Cubilche y viendo la posibilidad de perdernos y que no nos rescatasen, decidimos no subir al Imbabura.

Nuestro próximo destino iba a ser Otavalo, una pequeña ciudad que presume de tener el mayor mercado artesanal de latinoamérica. Pero en vez de ir allí, decidimos movernos a Ilumán, un pueblito a 6km de Otavalo, al que podiamos ir caminando, y que nos daba la posibilidad de ir andando tambien a algun otro pueblo de la zona. Qué gran elección la nuestra!! Llegamos allí y qué sorpresa darnos cuenta de que es un pequeño pueblo, practicamente indigena y agricola. El dueño del unico hospedaje, José o "el tio", también es indigena y nos llevó a la casa donde pasariamos los proximos 4 días. Era un baserri, a las afueras del pueblo, con el hospedaje nuevito, con su huerto, sus vacas, gallinas, gatos, perros y cuy-es (esas pequeñas criaturas entre hamster y conejo, que nosotrxs conocemos como mascotas y aquí se crian para comer). Allí solo vive la tia de José, una mujer mayor que a duras penas habla castellano, con al que conseguimos entendernos muy bien, y comparte su terreno y su cocina con lxs turistas que llegan allí.
Al día siguiente, sabado, fuimos siguiendo las vias del tren que ya no está en uso al gran mercado de Otavalo, pateamos calles y plazas, comimos por allí, aprovechamos las artesanias para que Eñaut me comprara el regalo de cumpleaños y volvimos a Ilumán, otra vez por las vias del tren.
El domingo fue el Inti Raymi en el pueblo, la fiesta indigena del sol, en la cual daban las gracias por la cosecha recogida en la temporada. Nos invitaron a participar, y pasamos la mañana, junto con el grupo del barrio al que perteneciamos, bailando, charlando y tomando chicha (bebida fermentada de maiz). Todo esto, siguiendo las indicaciones y propuestas de la tia, que nos explicó que los grupos iban cada uno por su lado, que teniamos que permanecer juntxs y no podiamos juntarnos a otros grupos que vebian por detras. Estaba emocionada! Cuando llegamos a la plaza, nos dieron de comer a todo el grupo y nos fuimos a descansar. Participar en esta fiesta ha sido una de las cosas más interesantes del viaje. Nos lo pasamos genial, a la gente del pueblo le hizo mucha ilusión y gracia que participáramos, y tuvimos la satisfacción de vivir realmente la fiesta, no ir a verla como merxs observadores turistas.
La mañana siguiente la aprovechamos para ir a la cascada de Peguche, pasando por el pueblo del mismo nombre. La reserva es muy bonita, pena que fueramos con intencion de pasar la mañana y no llevamos nada para comer, hubieramos podido pasar el dia entero allí, tranquilos en la naturaleza.

Llegó el martes, día de partir hacia la costa despues de tanto tiempo en las alturas y temperatura fresca. Para ello volvimos a la terminal de Ibarra. No me acuerdo a donde teniamos idea de ir, pero en Ecuador el transporte es el que es, y no teniamos buena conexion para ir a ese lugar. Por lo tanto, nos decidimos por San Lorenzo, pueblo del que poco o nada sabíamos. Al llegar nos pareció estar en africa! un alto porcentaje de la población es afrodescendiente y la zona pesquera me recordó totalmente al barrio de pescadores de Cotonou, en la costa de Benin. San Lorenzo es muy poco turistico, se veia que alguien habia invertido hace tiempo para adecentarlo y hacerlo mas atractivo, pero a dia de hoy estaba bastante dejado. Pasamos los dos dias alli llendo al muelle, paseando por las avenidas, calles y callejuelas, viendo a los locales jugar a volleyball, hacer deporte en el paseo del muelle y hablando con toda persona que se nos acercara con cualquier curiosidad que preguntar. Hablamos con unas mujeres que estaban haciendo manualidades en una mesita al lado del muelle y resultaron ser las responsables de turismo y cultura. Preparaban actividades para hacer con los niños y nos invitaron a ir a ver por la tarde el ensayo de baile de un grupo local, asi que aceptamos la invitación y fuimos a verlos bailar marimba. Una mezcla de danza afro-latina, que de solo ver bailar cansaba..

Desde San Lorenzo nos dirigimos a Esmeraldas, la capital de la región. Una ciudad que no tiene absolutamente nada. Despues de pasear un poco cuando llegamos, nos dimos cuenta de que no ofrecia nada que ver ni hacer, asi que el dia siguiente nos fuimos a pasar el dia a Atacames, un estilo Salou, que hay cerca. Nos fuimos con lo justo para pagar el bus y una buena comida, y con la idea de psar el dia en la playa. Resulta que ofrecen avistamientos de ballenas jorobadas y nos lo ofrecieron un par de veces. Nosotros, que no llevabamos dinero encima, rechazamos las ofertas. Pero el segundo, que por lo visto estaba a falta de turistas para la excursión y nos aseguró que si no las veiamos no pagaríamos, nos lo rebajo a mitad de precio, asi que fuimos a ver ballenas finalmente. No vimos muchas, pero pudimos observar a una madre con su cria,  otra pareja, y alguna más a lo lejos. Que pasada! Que grandes son! y eso que no las vimos enteras... si tenemos ocasión volveremos a verlas.

Y nada, ahora estamos en Mompiche, un pueblo pequeño pequeño que solo tiene pescadores y hosteles, pero que es tranquilísimo!! Llevamos aqui 4 dias y no hemos hecho gran cosa; visitar una playa de arena negra que hay aqui al lado, pegarnos un bañito, pasear un poco, leer, charlar con todos los argentinos que hay por aqui, y pasar el rato con Charo y Gonzalo, dos amigos con los que estuvimos en el hostel de Salta de voluntarios, con los que nos hemos vuelto a juntar. Mañana nos iremos ya de aquí, con mucha pena, porque esto es el paraiso del relax, pero si alargamos esto mucho no nos va a dar el tiempo para visitar todo lo que queremos en Ecuador. Que ya no nos queda nada...

Un muxu muy grande a todxs y hasta pronto!!

Este será, si no el último, el penultimo post que escriba. A la vuelta ya os calentaré bien las orejas contando batallitas, jajajajjaja