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sábado, 12 de agosto de 2017

Ruta por Ecuador

Kaixo!!

Que tal os va? Disfrutando del verano y las vacaciones? A nosotrxs ya nos queda muy poquito, estamos con la cuenta atras...

Hemos recorrido casi todo lo que queriamos visitar en Ecuador, asi que estamos muy felices por ello.

El ultimo capitulo lo dejé en Mompiche. Despues de pasar alli 5 dias, nos fuimos a Puerto Lopez. Un pueblo turistico costero que está a menos de 300km de Mompiche, pero al cual fue una tortura llegar por falta de una carretera en la costa y muy mala comunicación logistica. A la mierda todo el relax y tranquilidad que habiamos obtenido durante 5 dias! Para llegar de un punto al otro, nos costó más de 10h, un taxi y 5 buses. Para colmo, llegamos de noche y la estacion de autobuses esta lejos del pueblo, así que para culminar, cogimos un mototaxi para llegar al centro. Sin ganas ni humor para buscar hospedaje, nos dimos unas cuantas vueltas y todo era bastante caro, asi que despues de preguntar a la dueña de una tienda, nos mandó a un hostel, en el que pudimos poner el camping y tener todas las comodidades del lugar, por un modico precio. Por suerte, el hostel tenia un billar gratuito, asi que no se ni las partidas que jugamos en los dos dias que estuvimos allí. No hizo muy buen tiempo, por lo que pasamos muchas horas en el hostel, que entre el billar y los dados, se nos pasaron volando. Conocimos allí 2 chicas argentinas que nos enseñaron un nuevo juego con los dados, la generala. Que mas podiamos pedir!! Viciar, viciar y viciar, eso es lo unico que hicimos en Puerto Lopez.

A los dos dias nos fuimos a Olón, un poco más al sur, otro pequeño pueblo pesquero tranquilo. Fuimos allí, porque a solo 4km está Montañita, uno de los principales reclamos turisticos de la costa ecuatoriana. Teniamos curiosidad por verlo, pero no por hospedarnos allí, pues por lo que nos habian contado, aquí solo había restaurantes, mucha mucha fiesta y aun más droga. Vamos, el Ibiza de Ecuador... creo que se concentran ahi mas discotecas que en toda latinoamerica. Asi que al dia siguiente de llegar a Olón, lo visitamos y en efecto, era como lo imaginabamos. Creo que no pasamos alli más de 5 horas, y volvimos a Olon.

El siguiente destino fue Guayaquil. La ciudad nos sorprendió. Las plazas, parques y avenidas principales estaban muy bien cuidadas, a diferencia del resto de calles y avenidas, por las cuales daba un poco de respeto pasar despues de la caida del sol. Todo esto nada tenia que ver con todos los malecones del borde del rio. Habia parques para niños, patios de comida, zonas para cargar los moviles, baños, fuentes luminosas y paseos impolutos, con muchisima seguridad, que se cerraban a partir de la media noche. Sitios muy agradables para pasear, a los que, para mi opinión, les habian dedicado una millonada, dejando la mayoria de la ciudad sin ningun cuidado.
Visitamos algun museo, el parque de las iguanas, por donde andaban a sus anchas y las peñas, el barrio antiguo y nostalgico de la ciudad. Estos dias no los pasamos solos, ya que tuvimos la visita inesperada de Haizea, mi colega y compañera de curro de Donosti. Además, quedamos 3 dias a comer con Deivi y su hija, una familia colombiana a la que conocimos en Salta, que hora vive por motivos laborales en Guayaquil. Es profesor de peluqueria en un centro, y casualidad, iba a impartir un curso de cortes para pelo corto. Como escasean las mujeres de pelo corto en en sudamerica, tuve la suerte de ser su voluntaria, así que me cortó el pelo delante sus 30 alumnas.
El ultimo dia nos invito a su casa a cenar, Haizea incluida, y preparamos una cena vegana para la familia, las vecinas y la dueña de la casa donde viven, una pastora evangelica. Cenamos y estuvimos de charleta hasta que el cansancio nos mandó a todxs a dormir. Pasamos la noche en su casa y al día siguiente, tras despedirnos de Haizea en la estación de buses (que ella volvía a Perú), salimos hacia Cuenca, ya al interior del pais. Nos lo pasamos genial en Guayaquil, en especial con la compañia de Haizea, Deivi y la familia de él. Eskerrik asko a todxs!

Cuenca es la tercera ciudad del pais encuanto a habitantes, despues de Guayaquil y Quito. A su vez, es la ciudad de la cultura por excelencia. Hay como 18 museos variados y una agenda cultural interesante y diversa. Aquí pasamos 5 días pateando calles y museos. Por supuesto, tambien aprovechamos para descansar tras los 5 intensos dias de Guayaquil. Queriamos haber visitado un parque totalmente inclusivo que creó hace unos años Lenín, el actual presidente del pais, pero entre que estaba muy lejos y leimos en internet que estaba deteriorado por la falta de mantenimiento por parte de la alcaldia, lo acabamos descartando.

El siguiente paso lo dimos a Baños de agua santa, un pueblo de montaña, muy popular por las aguas termales y las cascadas de alrededor. Además, hoy en dia tiene gran oferta de deportes de aventura. Por todo esto, es muy visitado por familias y gente joven, tanto nacional como internacional. Queriamos haber hecho algun trekking, pero el mal tiempo no nos lo permitió.
En el hospedaje en el que estabamos, Nomada hostal, conocimos a una pareja argentina, muy salada, que iba a hacer una actividad de tirolina (canopy le llaman aqui), puente tibetano y via ferrata. Se nos pusieron los dientes largos y finalmente nos fuimos con ellxs, nuestro ultimo capricho! La tirolina fue un puntazo, porque en lugar de ser tipo columpio, como en todos los sitios, se hacía tumbadx boca abajo, con la sensación total de ser un pájaro. Además, se terminaba entre dos rocas, que daba la impresión de entrar volando a una cueva. Fue muy muy guay. El puente tibetano y la via ferrata tambien lxs gozamos. Para terminar habia otra tirolina de vuelta, donde nos volvimos a tirar tumbadxs, lxs dos juntxs, otra experiencia diferente.

De allí pensabamos acercarnos a Quito, para visitar una comunidad bastante interesante de la que nos habia hablado Esti, «El leon dormido», donde se practica la educación libre, la economia social y comunitaria y otras cuantas cosas de gran interes. Nuestro gozo en un pozo cuando nos pusimos en contacto con la asociación para poder ir a ver el proyecto y nos mandaron las condiciones. Habia que ir minimo una semana, y con sus tarifas, nos salia la semana por 500$,  además de las charlas o formaciones a las que quisieramos asistir. Vamos, que la economia social es solita para ellxs, porque en lo que se refiere a la gente que tiene interes en la comunidad, es todo un negocio... asi que, aprovechando que teniamos más tiempo del que esperabamos, decidimos ir a Puerto Misahuallí, a la entrada de la selva amazónica. Ya que no hemos tenido la ocasión de pisar selva en todos estos meses, por lo menos poder olerla.

Llegamos al pueblo tras ver de camino al centro un cartel en el que ponia " Txalaparta etxea Kepa". Yo no me sentía nada bien, supongo que debido a una indigestión por culpa de unas hamburguesas de lentejas! Mande a Eñaut a buscar hospedaje y yo me quedé en la plaza con las mochilas. Acabamos en un hospedaje en la playa del rio, rodeadxs de monos capuccinos que viven en libertad, lugar idílico!
Al dia siguiente, despues de comer, teniamos tanta curiosidad por la Txalaparta etxea y por quien seria Kepa, que nos acercamos hasta allí a tocar la puerta. Resultó ser un hombre de Donosti que lleva allí viviendo 36 años, casi desde el inicio del pueblo, ya que este solo existe como tal hace 40 años. Nos pusimos a charlar y charlar, que el hombre estaba emocionado de que hubieramos ido por la curiosidad, que para cuando nos dimos cuenta, Nila, su mujer, habia preparado la cena para todxs asi que no pudimos rechazar la invitación. Despues de pasar horas hablando, nos quedamos con ganas de más, y como ellxs tambien tienen cabañas para turistas, al dia siguiente recogimos las cosas del hospedaje de la playa y pasamos otros dos dias en su casa. Desayunamos, comimos y cenamos con ellxs esos dias, sin parar de hablar de sus vidas, de como estaban donosti y alrededores, de ecuador y sus costumbres y mil cosas mas. Enseñandos fotos de la familia, resultó que tiene un sobrino de Lekeitio al que yo conozco, por un compañero de la universidad, que ahora vive en Irun porque se echó novia de allí, que pequeño es el mundo!! Total, que se nos pasaron los dias volando y nos ha dado unos regalos para que le demos a su madre a la vuelta.

Nos despedimos de ellxs, del pueblito y de los monos, despues de visitar una Ceiba, arbol muy importante aquí, que es enorme, y segun nos contó Nila, cuando vino su familia hicieron falta 40 personas con la ayuda de camisas para rodearlo entero y dejamos aquella tranquilidad para venirnos a Quito. Justo cuando llegamos era la fiesta de la luz, que consiste en proyectar imagenes y videos con musica o sonidos en las fachadas de algunos edificios de la ciudad. El año asado lo hicieron primera vez y no fue tan visitado, pero este año ha atraido a media Ecuador y las calles han estado llenas de mareas de personas durante unos cuantos dias desde las 19 hasta las 12 de la noche. Ha sido curioso verlo, sobre todo, porque debido al periodo vacacional, pensabamos que la ciudad iba a estar vacia.
Hemos pateado calles, barrios y parques estos dias. La ciudad está muy bien, excepto por la polucion de los autobuses, la altura y las cuestas. Volvemos a estar a 2700 m.s.n.m. y ha supuesto que los primeros dias hayamos vuelto a sufrir ligeramente de mal de altura. Pero bueno, nuestra aventura está llegando a su fin, asi que con fuerza y sin lamentos, afrontamos lo que venga.

Un muxu para todxs y hasta pronto!

martes, 18 de julio de 2017

De vuelta en el Pacifico

Kaixo a todxs!!

Tras unos meses en las alturas y por el caribe, hemos vuelto al Pacifico, esta vez en la costa ecuatoriana. Llegamos al pais hace un par de semanas y la verdad, se nos han pasado volando.

Los dos ultimos dias de colombia los pasamos en Pasto, celebrando mi cumple y gastando todos los pesos colombianos que nos quedaban. Como capricho queriamos comernos para cenar una pizza enorme con muchos champis, que estos en el continente escasean y tienen precios desorbitados. Antes de cenar encontramos un bar muy chulo y entramos a hacer un poco de hambre. Tanto tiempo sin pisar un bar, que entre buena musica y unos parchises, nos tomamos 5 birras entre los dos y nos fuimos medio pedo a cenar... eso si, la pizza gigante nos la comimos enterita!

El lunes por la mañana fuimos a Ipiales y de allí a Rumichaca a cruzar la frontera. En la cola de inmigración conocimos a Ivan, un chico jovencillo de Bogotá que emprendia su primer viaje en solitario y pasamos las próximas 24h juntxs. Una vez llegadxs a Ecuador fuimos a Ibarra, la ciudad más cercana a la frontera. No tiene gran cosa pero está rodeada de altas montañas y volcanes. Pasamos la noche allí, paseamos la próxima mañana por la ciudad y nos despedimos de Ivan, que seguia su camino. Nosotrxs nos quedamos a comer y por la tarde fuimos por recomendación de un viajero a la Esperanza (la próxima estación esperanza de Manu Chao), un barrio a las afueras de la ciudad, en direccion a las montañas, y pasamos los siguientes 3 dias en un refugio. Nos recomendaron hacer trekking al Imbabura (4700m), el volcán que queda detras del barrio. Pero para que nos acostrumbaramos a la altura, Emerson, el dueño del refugio y guia de montaña, nos recomendó empezar por el Cubilche, a 3600m. Menos mal que empezamos por ahi... a cada paso que dabamos cuesta arriba a mi me faltaba el aire como nunca me habia pasado. Tardamos solo 3h jen subir, ver la laguna que hay en el crater, comer algo y bajar, pero se me hizo duro como nada anterior. Desde la base hasta el refugio tardamos 2h más, pero fue mas tranquilo y pasamos por el Abra, una comunidad indigena que vive alli. Vimos a lxs niñxs en el cole preparando una obra de teatro, pero nos dio un poco de palo acercarnos y seguimos nuestro camino.
Al llegar al refugio, resultó que Emerson no estaba, su madre nos dijo que el equipo de rescate le había pedido ayuda para ir al Imbabura a rescatar a dos chicas alemanas que se habian perdido el día anterior. Tardó mas de 24h en volver a casa y nos contó que el rescate había sido una chapuza, no habian llevado el material necesario, ni comida, ni tan siquiera agua... así que con lo que me costó subir al Cubilche y viendo la posibilidad de perdernos y que no nos rescatasen, decidimos no subir al Imbabura.

Nuestro próximo destino iba a ser Otavalo, una pequeña ciudad que presume de tener el mayor mercado artesanal de latinoamérica. Pero en vez de ir allí, decidimos movernos a Ilumán, un pueblito a 6km de Otavalo, al que podiamos ir caminando, y que nos daba la posibilidad de ir andando tambien a algun otro pueblo de la zona. Qué gran elección la nuestra!! Llegamos allí y qué sorpresa darnos cuenta de que es un pequeño pueblo, practicamente indigena y agricola. El dueño del unico hospedaje, José o "el tio", también es indigena y nos llevó a la casa donde pasariamos los proximos 4 días. Era un baserri, a las afueras del pueblo, con el hospedaje nuevito, con su huerto, sus vacas, gallinas, gatos, perros y cuy-es (esas pequeñas criaturas entre hamster y conejo, que nosotrxs conocemos como mascotas y aquí se crian para comer). Allí solo vive la tia de José, una mujer mayor que a duras penas habla castellano, con al que conseguimos entendernos muy bien, y comparte su terreno y su cocina con lxs turistas que llegan allí.
Al día siguiente, sabado, fuimos siguiendo las vias del tren que ya no está en uso al gran mercado de Otavalo, pateamos calles y plazas, comimos por allí, aprovechamos las artesanias para que Eñaut me comprara el regalo de cumpleaños y volvimos a Ilumán, otra vez por las vias del tren.
El domingo fue el Inti Raymi en el pueblo, la fiesta indigena del sol, en la cual daban las gracias por la cosecha recogida en la temporada. Nos invitaron a participar, y pasamos la mañana, junto con el grupo del barrio al que perteneciamos, bailando, charlando y tomando chicha (bebida fermentada de maiz). Todo esto, siguiendo las indicaciones y propuestas de la tia, que nos explicó que los grupos iban cada uno por su lado, que teniamos que permanecer juntxs y no podiamos juntarnos a otros grupos que vebian por detras. Estaba emocionada! Cuando llegamos a la plaza, nos dieron de comer a todo el grupo y nos fuimos a descansar. Participar en esta fiesta ha sido una de las cosas más interesantes del viaje. Nos lo pasamos genial, a la gente del pueblo le hizo mucha ilusión y gracia que participáramos, y tuvimos la satisfacción de vivir realmente la fiesta, no ir a verla como merxs observadores turistas.
La mañana siguiente la aprovechamos para ir a la cascada de Peguche, pasando por el pueblo del mismo nombre. La reserva es muy bonita, pena que fueramos con intencion de pasar la mañana y no llevamos nada para comer, hubieramos podido pasar el dia entero allí, tranquilos en la naturaleza.

Llegó el martes, día de partir hacia la costa despues de tanto tiempo en las alturas y temperatura fresca. Para ello volvimos a la terminal de Ibarra. No me acuerdo a donde teniamos idea de ir, pero en Ecuador el transporte es el que es, y no teniamos buena conexion para ir a ese lugar. Por lo tanto, nos decidimos por San Lorenzo, pueblo del que poco o nada sabíamos. Al llegar nos pareció estar en africa! un alto porcentaje de la población es afrodescendiente y la zona pesquera me recordó totalmente al barrio de pescadores de Cotonou, en la costa de Benin. San Lorenzo es muy poco turistico, se veia que alguien habia invertido hace tiempo para adecentarlo y hacerlo mas atractivo, pero a dia de hoy estaba bastante dejado. Pasamos los dos dias alli llendo al muelle, paseando por las avenidas, calles y callejuelas, viendo a los locales jugar a volleyball, hacer deporte en el paseo del muelle y hablando con toda persona que se nos acercara con cualquier curiosidad que preguntar. Hablamos con unas mujeres que estaban haciendo manualidades en una mesita al lado del muelle y resultaron ser las responsables de turismo y cultura. Preparaban actividades para hacer con los niños y nos invitaron a ir a ver por la tarde el ensayo de baile de un grupo local, asi que aceptamos la invitación y fuimos a verlos bailar marimba. Una mezcla de danza afro-latina, que de solo ver bailar cansaba..

Desde San Lorenzo nos dirigimos a Esmeraldas, la capital de la región. Una ciudad que no tiene absolutamente nada. Despues de pasear un poco cuando llegamos, nos dimos cuenta de que no ofrecia nada que ver ni hacer, asi que el dia siguiente nos fuimos a pasar el dia a Atacames, un estilo Salou, que hay cerca. Nos fuimos con lo justo para pagar el bus y una buena comida, y con la idea de psar el dia en la playa. Resulta que ofrecen avistamientos de ballenas jorobadas y nos lo ofrecieron un par de veces. Nosotros, que no llevabamos dinero encima, rechazamos las ofertas. Pero el segundo, que por lo visto estaba a falta de turistas para la excursión y nos aseguró que si no las veiamos no pagaríamos, nos lo rebajo a mitad de precio, asi que fuimos a ver ballenas finalmente. No vimos muchas, pero pudimos observar a una madre con su cria,  otra pareja, y alguna más a lo lejos. Que pasada! Que grandes son! y eso que no las vimos enteras... si tenemos ocasión volveremos a verlas.

Y nada, ahora estamos en Mompiche, un pueblo pequeño pequeño que solo tiene pescadores y hosteles, pero que es tranquilísimo!! Llevamos aqui 4 dias y no hemos hecho gran cosa; visitar una playa de arena negra que hay aqui al lado, pegarnos un bañito, pasear un poco, leer, charlar con todos los argentinos que hay por aqui, y pasar el rato con Charo y Gonzalo, dos amigos con los que estuvimos en el hostel de Salta de voluntarios, con los que nos hemos vuelto a juntar. Mañana nos iremos ya de aquí, con mucha pena, porque esto es el paraiso del relax, pero si alargamos esto mucho no nos va a dar el tiempo para visitar todo lo que queremos en Ecuador. Que ya no nos queda nada...

Un muxu muy grande a todxs y hasta pronto!!

Este será, si no el último, el penultimo post que escriba. A la vuelta ya os calentaré bien las orejas contando batallitas, jajajajjaja

viernes, 30 de junio de 2017

Agur Colombia

Antes de nada, Gora San Martzial!!! Ya veis, mientras unxs estais de vuelta a casa tras un largo día, y otrxs de farra dandolo todo para acabar las fiestas, yo estoy en el Putumayo, cerca de la frontera con Ecuador, escribiendo para que no os olvideis de mi, jajaja..

Para mis compañerxs de trabajo, felices vacaciones, despues de un largo curso, hoy ha sido el último día de curro... disfrutar de las vacatas, que os las mereceis!!!

Nosotros estamos disfrutando de los últimos dias en este gran pais, que nos ha encantado, porque el lunes se nos acaba el visado de 90 dias y no tenemos más meredio que salir de aquí. En un principio pensabamos irnos antes, pero que carajo! Vamos a aprovechar hasta el ultimo dia! Mañana volveremos a Pasto, para estar más cerca de la frontera, y el lunes, sin prisa, cruzaremos a Ecuador, último pais de destino antes de volver a casa.

El ultimo post lo escribí desde Dosquebradas. Creo que llevabamos unoa diez días allí. Finalmente, acabamos pasando 3 semanas enteras en casa de Jorge y Sandra, estabamos tan agustito... no aprovechamos para hacer mucho más el guiri de lo que comenté la vez anterior, si no que estuvimos en casa, tranquilamente, paseando cuando el tiempo nos daba tregua y paraba de llover, intercambiando recetas de cocina con Sandra (que se nos ha vuelto vegetariana desde nuestra visita), haciendole unas rastas y jugando a juegos de mesa. Vamos, como en casa, pero sin tener que ir a currar. La primera foto es la calle de la urbanización en la que hemos estado viviendo estas 3 semanas.

De allí nos fuimos un par de días al desierto de la Tatacoa, en el departamento del Huila, o tecnicamente hablando, al bosque seco tropical. Es como un desierto, pero a veces llueve y se ve algo de vegetación aparte de cactuses. Para variar, como ha sido rutina para nosotrxs en Colombia, llovió. Estabamos acampadxs, pero por suerte, teniamos techo, así que no fue tan malo. Sandra no lo conocía y se animó a venir, así que lxs 3 disfrutamos de un par de dias de acampada, calor y estrellas.
Al lado del camping habia un observatorio astronómico en el que cada atardecer había charlas para aprender a entender lo que veiamos y conocer las constelaciones. La ubicación es buenisima, porque, al estar en el desierto, no hay mucha contaminación lumínica y además, está cerca del ecuador, por lo que se pueden ver constelaciones tanto del hemisferio norte como del sur. La segunda noche no pudimos evitarlo y nos fuimos a la charla. No os podeis imaginar qué cerca se ven las estrellas desde allí, impresionante...
Desde la primera noche en que pudimos ver las estrellas en el viaje, hace unos meses, yo me inventé una constelación a la que llamé el cometa (por su parecido, claro está, lxs que me conoceis ya sabeis que no soy muy imaginativa ni creativa), que nunca me habia precido ver en el cielo de allí. Resulta que en la charla nos explicaron que era la famosa cruz del sur, que no se qué navegante europeo nominó, hace unos siglos, cuando se perdió en el mar y dejó de ver las constelaciones que él conocía. Pues no será más bonito llamarla cometa que cruz del sur!!!  ;) Bueno, para mi siempre será la cometa... además de esta, pudimos ver diferentes constelaciones astrológicas, la via lactea, y hasta Jupiter por telescopio! Todo iba muy bien, hasta que el cielo se nubló y no tuvimos más remedio que creer todo lo que el astronomo nos decia, sin tener pruebas visibles de ello.

Dejando atras la Tatacoa, y tras despedirnos de Sandra en la terminal de Neiva, ella se volvió para casa y nosotrxs nos fuimos a San Agustín, un pequeño pueblo, tambien en el Huila, en cuyos alrededores se han encontrado muchos restos arqueologicos precolombinos de hace algo menos de 2000 años. Para aquellas personas a las que la arqueologia no nos dice nada puede sonar un poco tostón, pero que va! ya vereis que esculturas tan chulas esculpian en piedra, sobre todo en roca volcánica. Todas ellas se encontraron junto a ataudes y sarcófagos, que tambien pudimos ver. Todo esto formaba parte de ritos funerarios segun los investigadores. Para ver todo eso hicimos un tour, en el que visitamos dos de los tres parques arqueologicos que hay (el otro lo hicimos por nuestra cuenta). Además de eso, nos llevaron a ver el que se supone que es el salto de agua más alto de Colombia, aunque segun ha indagado Eñaut, ya no es más alto, pues han descubierto uno mayor cerca de Bogotá. Tambien pudimos ver una pequeña fabrica en la que sacaban el liquido de la caña de azucar y la transforman en panela, que será, junto con el cafe, lo que más se consume en este pais. Todo este tour, lo hicimos por pistas y caminitos de montaña, con unas vistas muy chulas, por las que nos sentimos apartados del mundo totalmente, que pasada!! Eso si que es Colombia profunda.

De San Agustín nos fuimos a Popayan, la ciudad blanca de Colombia. Pasamos allí 3 días callejeando, viendo el mercado, subiendo al mirador en el que nos pilló la gran chaparrada y comiendo las últimas ricas arepas. Cuanto vamos a echar de menos esas tortas de maiz rellenas de queso...

La próxima parada fue Pasto, capital del departamento de Nariño, al sur del pais. La verdad es que la ciudad no tiene absolutamente nada interesante. Por lo que el último día fuimos a Ipiales, un pueblo al lado de la frontera. Pensabamos dejarlo para antes de cruzar a Ecuador, pero nos dijeron que a unos kms está el santuario de las Lajas, que merece la pena ver, y como no queriamos ir a visitarlo con la mochila a cuestas, aprovechamos para ir estando en Pasto. Se nos olvidó el movil en el hotel, así que pondré una foto cogida de internet.

Hace dos dias nos vinimos al valle del Sibundoy, que está en el departamento del Putumayo. Es una zona totalmente verde, con una parte selvática, hasta hace no mucho lugar peligroso por el control de las guerrillas, y donde viene toda la gente a hacer los rituales y toma de yagé, o como conocemos nosotros, ayahuasca. Estamos en una finca a las afueras del pueblo, donde nos recomendo Naiara venir, la hermana de Eñaut, que estuvo hace 5 años aqui. Para variar, la lluvia nos está acompañando cada día. Pues bueno, la finca en la que estamos, villa Beatriz, es como un baserri, con su huerta, de la que nos dejan coger lo que necesitemos para cocinar, un montón de plantas medicinales y una zona boscosa, entre otras cosas. Lxs turistas y niñxs de escuelas que la visitan suelen plantar árboles, asi que nosotrxs no ibamos a ser menos, y ayer plantamos un cascabel, arbol autóctono. Una vez más, dejamos nuestra huella en latinoamerica.

Mañana volveremos a Pasto, para celebrar mi cumple allí el domingo, y como he dicho antes, para estar más cerca de la frontera y no andar el lunes con el culo pelao.

Felices resacas, felices vacaciones y buen verano!

Nos vemos pronto..

domingo, 4 de junio de 2017

Del Caribe al eje cafetero

Ya hemos pasado del caluroso caribe a las alturas y el verdor del eje cafetero!

La vez anterior me quedé en Taganga. El día antes de irnos de allí fue nuestro aniversario, y para celebrarlo, contratamos una salida para hacer snorkel (buceo con tubito). Nos llevaron en lancha a una islita y a una bahia del Tairona y vimos mogollon de pececitos de llamativos colores y bastantes corales.

Desde allí, llegamos a Cartagena hace casi un mes y según llegamos, nos esperaban Pio y su amigo para ir a comer. Aprovechamos para darle cosas que nos sobraban de la mochila para aligerar un poco, y el, a cambio, nos dio dulces, jabones y demás útiles que había recolectado de hoteles y del barco, que por cierto, no era un pesquero, como comenté en el post anterior, sino un crucero. Pasamos la tarde con ellos y nos ayudaron a buscar un hostel.

Pensabamos pasar 2-3 dias, porque nos habian dicho que la ciudad era muy cara, pero conseguimos que nos hicieran buen precio en el hostel, y además, nos juntamos un buen grupito de gente hospedada allí y pasamos 5 dias en ambiente de cuadrilla; unos hermanos de Burdeos, una pareja de Estrasburgo, un chico de Paris y otro aleman. Salí un par de noches con ellos a tomar unas birras y nos fuimos a pasar un día a playa blanca, cerca de Cartagena, una playa muy conocida y turistica por su arena blanca y agua cristalina. Eñaut se quedó en el hostel porque había tenido suficiente playa por una temporada.
La ciudad, o más bien, el casco antiguo es muy bonito, con calles con mucho encanto y edificios antiguos de colores y muy floreados. Toda la zona está rodeada por una muralla y fuimos un par de veces a ver el atardecer desde ahí. Hasta ahora, a lo largo del viaje, el cielo no nos había acompañado para poder disfrutar de atardeceres de foto y noches estrelladas. Aquí lo conseguimos! El primero fue increiblemente bonito, el segundo sin más.
Aparte del casco antiguo, hay otra zona de rascacielos enormes, que pensabamos que eran oficinas, pero no, todos ellos resultaron ser hoteles, unos cuantos de lujo. La diferencia arquitectonica entre las dos zonas es impactante. Es como estar en Onyarbi y ver al otro lado de la bahia un Benidorm...

El próximo destino fue Medellín. Pensabamos ir en bus, pero nos dijeron que salía más barato ir en avión, y en efecto, así fue. No había tanta diferencia economicamente hablando, pero salía más barato hacer menos de hora y media en avión que 16h en bus. Así que con toda la pereza de tener que pisar un aeropuerto otra vez, finalmente volamos.

Medellín ha sido la ciudad que más me ha impactado hasta ahora, encuanto a su ciudadanía se refiere. Nuestro hotel estaba en el centro de la ciudad (cerca de la plaza Botero, de donde es el artista), muy bonito, pero aquello parecia un suburbio de las afueras... día y noche muchxs indigentes, prostitución, gente esnifando pegamento y demás situaciones atipicas de centro de ciudad en las calles. Encuanto se iba el sol nos retirabamos al hotel. Todas las noches nos asomabamos a ver por la ventana el percal, y he de decir que no era nada agradable. Personas pasadísimas por la droga, indigentes durmiendo a menos de 50m de donde andaban ratas urgando entre restos de basura,... una realidad muy cruda. En cambio, de día, habia mucha gente y no daba ninguna sensación de peligro, aun y con el panorama que había. No es así toda la ciudad, ni mucho menos, pero me llamó la atención que todo eso estuviera en el centro. Pateamos la ciudad y estuvimos en otras zonas que nada tienen que ver, como la zona universitaria, un barrio centrico en el que hay jardin botanico, aquarium, museo de la ciencia,... donde familias y gente joven disfrutaba del tiempo de ocio, otra zona pija, que es a la que generalmente van turistas y mochilerxs,... en fin, que es una ciudad con ambientes muy diferentes.
Eso si, en todas partes está muy presente la policia, aunque realmente no se muy bien cual es su labor. Supongo que debido a la epoca en la que Pablo Escobar y sus amigos narcotraficantes eran amos y señores de la zona, y se movía muchísima droga, se dedican a cachear a toda persona que les parece sospechosa. Pero no penseis mal, no se meten en absoluto con los traficantes, que los tienes bien sobornados, sino con la gente que consideran que puede llevar algo de marihuana, cocaina,... como por ejemplo, nosotros. El segundo día, a la salida del museo de la memoria (que está muy muy bien y es gratuito), cachearon a Eñaut de arriba abajo, y a mi me hicieron sacar todo lo que llevaba en la mochila, nos preguntaron si fumabamos y nos dejaron marchar. Para entonces, llevabamos 24 horas en la ciudad y habiamos visto cachear a mas gente que en todo el viaje.
Justo ese fin de semana fue la fiesta del libro. Nos quedaba cerca del hotel y fuimos a cotillear. Habia mucha gente, y aparte de puestos de libros, nuevos y de segunda mano, habia charlas varias y estuvimos en una de ellas.
Se nos pasaban los días, pero la ciudad nos atrapó entre museos, casa de cultura, parques,... y acabamos pasando una semana allí, cuando nuestra idea era estar 3 días.

De Medellín fuimos a Manizales, en el departamento de Caldas, parte del eje cafetero. Nos esperábamos un pueblo y resultó ser una ciudad universitaria de casi medio millón de habitantes. Realmente no tiene nada, excepto varias iglesias variopintas, cada una de un estilo y colores totalmente diferentes, un monumento a los conquistadores (que manda huevos que los haya) y un par de parques ecologicos. Nos recomendaron visitar el parque los Yarumos, que tiene una visita guiada por un museo interactivo de la biodiversidad, naturaleza y el mundo en general, un jardín de bonsais y un recorrido de paseo boscoso donde se pueden observar aves de la fauna tipica de Caldas. Allí nos fuimos. Su gran orgullo es una bola terraquea (solo hay 135 en todo el mundo, 2 en sudamérica) en la que se proyectan imagenes de la tierra y del universo a tiempo real, con informacion enviada de la nasa y no se qué más. La verdad es que es un puntazo. Tambien habia una camara con efecto infrarrojo y bastante más tecnologia. Un gustazo tener un lugar así gratuito para toda la gente.

Estuvimos 3 días en la ciudad, que no ofrecía mucho más, y hace 10 días llegamos a Pereira, centro del eje cafetero, en el departamento de Risaralda, donde seguimos por ahora. Bueno, realmente no estamos en Pereira, la capital, sino en Dosquebradas. Estas dos ciudades, junto con Las Victorias, forman el area meteopolitana del departamento y están juntas, no las podriamos distinguir si no nos hubieran dicho cuales son los limites de cada una. ¿cual es el motivo por el que llevamos tanto tiempo? que estamos en casa de Jorge y Sandra, y estamos aquí como si estuvieramos en nuestra propia casa. Jorge es amigo de Martha, una vecina de Ventas. Ella nos pasó el contacto y nos dijo que si veniamos por la zona nos acogeria en su casa. Dicho y hecho! Pensabamos pasar unos días en su casa e irnos a Armenia y Salento, en el departamento del Quindío, donde están las fincas cafeteras, el valle del Cocora y unos cuantos destinos turisticos más que mucha gente nos había recomendado. Resulta, que haciendo los planes en casa, nos dijeron que todos esos lugares están cerca de aquí y que no merecía que nos gastaramos el dinero alojandonos por allí, que nos salia mejor hacer salidas de día y volver a dormir aquí. Así que aceptamos su propuesta y seguimos aquí. Los primeros días nos los tomamos con calma, cocinando y charlando con Sandra en casa hasta que llegaba Jorge de trabajar y nos llevaba a conocer Pereira y Las Victorias. Casualidad, el día que fuimos a ésta última, habia fiesta afrodescendiente y estuvimos en la plaza viendo bailes afrolatinos de todos los estilos. El lunes pasado fue festivo y nos llevó a un parque recreacional que queda en la otra punta de la ciudad y allí estuvimos, viendo una granja con fauna y flora autoctona, un recorrido de la historia de diferentes grupos indigenas de Colombia, tomando café y viendo cómo viven lxs habitantes de Pereira un día festivo.

El martes fuimos con Sandra a visitar una finca cafetera, cerca de Armenia, que le había recomendado un amigo suyo. Nos lo pasamos super bien y la visita de 3h fue muy amena. No se trataba solamente de conocer el proceso del cafe y ver cafetales, sino de conocer acerca de la cultura que lo engloba. Lo primero fue tomar un cafe a cuenta de la finca mientras esperabamos a que empezara la visita. Cuando comenzó, nos vistieron con los típicos trajes de campesinx de la zona, es decir, las mujeres de Chapoleras y los hombres de Arrieros. Bailamos, nos explicaron la jornada diaria en el campo,... tras jugar a lxs campesinxs, nos explicaron paso por paso todo el proceso del café, desde la recogida del grano hasta el empaquetado. ¿sabiais que todo el café de primera calidad que se cultiva es para exportar? el que se toma aquí es de segunda. Despues nos contaron curiosidades de la zona y nos sentamos a probar café de primera calidad, recien tostado!! olimos el aroma de los granos recien tostados y de ahí a recolectar granos en el cafetal. Para terminar, nos informaron acerca de las diferentes plantas de café, plagas,... Cuando terminamos, pensabamos ir a comer al pueblo de al lado, pero vista la hora, Sandra nos invitó a comer allí, que ofrecian plato típico del campo. Nos pusimos hasta el ojo!!!

El viernes nos fuimos al valle del Cocora, cerca de Salento, un lugar increible! Para eso, tuvimos que levantarnos a las 4.30 de la mañana!! creo que eso solo lo he hecho para ir a la nieve... pero bueno, mereció la pena. Tras dos buses y un jeep para llegar a la entrada, empezamos a ver palmas altísimas, de una media de 60m de altura, algunas llegan a los 100m. En su día era abundante pero fue despareciendo a consecuencia de la mala gestion del ser humano y a día de hoy está en vias de extinción. Por ello, en esta reserva las mantienen y hace unos años la denominaron el arbol oficial de Colombia. En el valle hay una zona boscosa, una finca de avistamiento de colibries y campos con palmas. Hicimos un recorrido de 5h , pero lo hicimos con toda la calma, almorzando, comiendo, tomando cafe,... y al final pasamos el día entero allí. El paseo fue muy agradable, echaba de menos andar entre verde y esa frescura, y el paisaje fue increiblemente bonito. Muy recomendable para quien venga a Colombia. Eso si, no todo pertenece al estado, para llegar a la zona pública hay que pasar por terrenos privados, y por lo tanto hay que pagar una entrada.
De vuelta del paseo, el jeep nos volvio a dejar en Salento, y aunque estabamos hechos polvo, aprovechamos para dar una vuelta en el pueblo y verlo por encima, ¡muy pintoresco! todas las casas eson bajitas, de no mas de dos pisos, con ventanas y puertas de madera, pintadas en varios colores. Por desgracia, es tan turistico como bonito, así que me alegré de volver a Dosquebradas y de haber decidido no hospedarnos allí.

Ayer hicimos día de domingo total y hoy nos hemos ido con Sandra y Atila, su perro viejete, a dar una vuelta alrededor del barrio donde viven. Hemos empezado a subir y a subir por la quebrada, y hemos acabado dando un paseo de monte de 3 horas, así que, despues de tanta ciudad, entre el valle del Cocora y el paseo de hoy, estamos con los pulmones más limpios que en los últimos meses.