Ya hemos pasado del caluroso caribe a las alturas y el verdor del eje cafetero!
La vez anterior me quedé en Taganga. El día antes de irnos de allí fue nuestro aniversario, y para celebrarlo, contratamos una salida para hacer snorkel (buceo con tubito). Nos llevaron en lancha a una islita y a una bahia del Tairona y vimos mogollon de pececitos de llamativos colores y bastantes corales.
Desde allí, llegamos a Cartagena hace casi un mes y según llegamos, nos esperaban Pio y su amigo para ir a comer. Aprovechamos para darle cosas que nos sobraban de la mochila para aligerar un poco, y el, a cambio, nos dio dulces, jabones y demás útiles que había recolectado de hoteles y del barco, que por cierto, no era un pesquero, como comenté en el post anterior, sino un crucero. Pasamos la tarde con ellos y nos ayudaron a buscar un hostel.
Pensabamos pasar 2-3 dias, porque nos habian dicho que la ciudad era muy cara, pero conseguimos que nos hicieran buen precio en el hostel, y además, nos juntamos un buen grupito de gente hospedada allí y pasamos 5 dias en ambiente de cuadrilla; unos hermanos de Burdeos, una pareja de Estrasburgo, un chico de Paris y otro aleman. Salí un par de noches con ellos a tomar unas birras y nos fuimos a pasar un día a playa blanca, cerca de Cartagena, una playa muy conocida y turistica por su arena blanca y agua cristalina. Eñaut se quedó en el hostel porque había tenido suficiente playa por una temporada.
La ciudad, o más bien, el casco antiguo es muy bonito, con calles con mucho encanto y edificios antiguos de colores y muy floreados. Toda la zona está rodeada por una muralla y fuimos un par de veces a ver el atardecer desde ahí. Hasta ahora, a lo largo del viaje, el cielo no nos había acompañado para poder disfrutar de atardeceres de foto y noches estrelladas. Aquí lo conseguimos! El primero fue increiblemente bonito, el segundo sin más.
Aparte del casco antiguo, hay otra zona de rascacielos enormes, que pensabamos que eran oficinas, pero no, todos ellos resultaron ser hoteles, unos cuantos de lujo. La diferencia arquitectonica entre las dos zonas es impactante. Es como estar en Onyarbi y ver al otro lado de la bahia un Benidorm...
El próximo destino fue Medellín. Pensabamos ir en bus, pero nos dijeron que salía más barato ir en avión, y en efecto, así fue. No había tanta diferencia economicamente hablando, pero salía más barato hacer menos de hora y media en avión que 16h en bus. Así que con toda la pereza de tener que pisar un aeropuerto otra vez, finalmente volamos.
Medellín ha sido la ciudad que más me ha impactado hasta ahora, encuanto a su ciudadanía se refiere. Nuestro hotel estaba en el centro de la ciudad (cerca de la plaza Botero, de donde es el artista), muy bonito, pero aquello parecia un suburbio de las afueras... día y noche muchxs indigentes, prostitución, gente esnifando pegamento y demás situaciones atipicas de centro de ciudad en las calles. Encuanto se iba el sol nos retirabamos al hotel. Todas las noches nos asomabamos a ver por la ventana el percal, y he de decir que no era nada agradable. Personas pasadísimas por la droga, indigentes durmiendo a menos de 50m de donde andaban ratas urgando entre restos de basura,... una realidad muy cruda. En cambio, de día, habia mucha gente y no daba ninguna sensación de peligro, aun y con el panorama que había. No es así toda la ciudad, ni mucho menos, pero me llamó la atención que todo eso estuviera en el centro. Pateamos la ciudad y estuvimos en otras zonas que nada tienen que ver, como la zona universitaria, un barrio centrico en el que hay jardin botanico, aquarium, museo de la ciencia,... donde familias y gente joven disfrutaba del tiempo de ocio, otra zona pija, que es a la que generalmente van turistas y mochilerxs,... en fin, que es una ciudad con ambientes muy diferentes.
Eso si, en todas partes está muy presente la policia, aunque realmente no se muy bien cual es su labor. Supongo que debido a la epoca en la que Pablo Escobar y sus amigos narcotraficantes eran amos y señores de la zona, y se movía muchísima droga, se dedican a cachear a toda persona que les parece sospechosa. Pero no penseis mal, no se meten en absoluto con los traficantes, que los tienes bien sobornados, sino con la gente que consideran que puede llevar algo de marihuana, cocaina,... como por ejemplo, nosotros. El segundo día, a la salida del museo de la memoria (que está muy muy bien y es gratuito), cachearon a Eñaut de arriba abajo, y a mi me hicieron sacar todo lo que llevaba en la mochila, nos preguntaron si fumabamos y nos dejaron marchar. Para entonces, llevabamos 24 horas en la ciudad y habiamos visto cachear a mas gente que en todo el viaje.
Justo ese fin de semana fue la fiesta del libro. Nos quedaba cerca del hotel y fuimos a cotillear. Habia mucha gente, y aparte de puestos de libros, nuevos y de segunda mano, habia charlas varias y estuvimos en una de ellas.
Se nos pasaban los días, pero la ciudad nos atrapó entre museos, casa de cultura, parques,... y acabamos pasando una semana allí, cuando nuestra idea era estar 3 días.
De Medellín fuimos a Manizales, en el departamento de Caldas, parte del eje cafetero. Nos esperábamos un pueblo y resultó ser una ciudad universitaria de casi medio millón de habitantes. Realmente no tiene nada, excepto varias iglesias variopintas, cada una de un estilo y colores totalmente diferentes, un monumento a los conquistadores (que manda huevos que los haya) y un par de parques ecologicos. Nos recomendaron visitar el parque los Yarumos, que tiene una visita guiada por un museo interactivo de la biodiversidad, naturaleza y el mundo en general, un jardín de bonsais y un recorrido de paseo boscoso donde se pueden observar aves de la fauna tipica de Caldas. Allí nos fuimos. Su gran orgullo es una bola terraquea (solo hay 135 en todo el mundo, 2 en sudamérica) en la que se proyectan imagenes de la tierra y del universo a tiempo real, con informacion enviada de la nasa y no se qué más. La verdad es que es un puntazo. Tambien habia una camara con efecto infrarrojo y bastante más tecnologia. Un gustazo tener un lugar así gratuito para toda la gente.
Estuvimos 3 días en la ciudad, que no ofrecía mucho más, y hace 10 días llegamos a Pereira, centro del eje cafetero, en el departamento de Risaralda, donde seguimos por ahora. Bueno, realmente no estamos en Pereira, la capital, sino en Dosquebradas. Estas dos ciudades, junto con Las Victorias, forman el area meteopolitana del departamento y están juntas, no las podriamos distinguir si no nos hubieran dicho cuales son los limites de cada una. ¿cual es el motivo por el que llevamos tanto tiempo? que estamos en casa de Jorge y Sandra, y estamos aquí como si estuvieramos en nuestra propia casa. Jorge es amigo de Martha, una vecina de Ventas. Ella nos pasó el contacto y nos dijo que si veniamos por la zona nos acogeria en su casa. Dicho y hecho! Pensabamos pasar unos días en su casa e irnos a Armenia y Salento, en el departamento del Quindío, donde están las fincas cafeteras, el valle del Cocora y unos cuantos destinos turisticos más que mucha gente nos había recomendado. Resulta, que haciendo los planes en casa, nos dijeron que todos esos lugares están cerca de aquí y que no merecía que nos gastaramos el dinero alojandonos por allí, que nos salia mejor hacer salidas de día y volver a dormir aquí. Así que aceptamos su propuesta y seguimos aquí. Los primeros días nos los tomamos con calma, cocinando y charlando con Sandra en casa hasta que llegaba Jorge de trabajar y nos llevaba a conocer Pereira y Las Victorias. Casualidad, el día que fuimos a ésta última, habia fiesta afrodescendiente y estuvimos en la plaza viendo bailes afrolatinos de todos los estilos. El lunes pasado fue festivo y nos llevó a un parque recreacional que queda en la otra punta de la ciudad y allí estuvimos, viendo una granja con fauna y flora autoctona, un recorrido de la historia de diferentes grupos indigenas de Colombia, tomando café y viendo cómo viven lxs habitantes de Pereira un día festivo.
El martes fuimos con Sandra a visitar una finca cafetera, cerca de Armenia, que le había recomendado un amigo suyo. Nos lo pasamos super bien y la visita de 3h fue muy amena. No se trataba solamente de conocer el proceso del cafe y ver cafetales, sino de conocer acerca de la cultura que lo engloba. Lo primero fue tomar un cafe a cuenta de la finca mientras esperabamos a que empezara la visita. Cuando comenzó, nos vistieron con los típicos trajes de campesinx de la zona, es decir, las mujeres de Chapoleras y los hombres de Arrieros. Bailamos, nos explicaron la jornada diaria en el campo,... tras jugar a lxs campesinxs, nos explicaron paso por paso todo el proceso del café, desde la recogida del grano hasta el empaquetado. ¿sabiais que todo el café de primera calidad que se cultiva es para exportar? el que se toma aquí es de segunda. Despues nos contaron curiosidades de la zona y nos sentamos a probar café de primera calidad, recien tostado!! olimos el aroma de los granos recien tostados y de ahí a recolectar granos en el cafetal. Para terminar, nos informaron acerca de las diferentes plantas de café, plagas,... Cuando terminamos, pensabamos ir a comer al pueblo de al lado, pero vista la hora, Sandra nos invitó a comer allí, que ofrecian plato típico del campo. Nos pusimos hasta el ojo!!!
El viernes nos fuimos al valle del Cocora, cerca de Salento, un lugar increible! Para eso, tuvimos que levantarnos a las 4.30 de la mañana!! creo que eso solo lo he hecho para ir a la nieve... pero bueno, mereció la pena. Tras dos buses y un jeep para llegar a la entrada, empezamos a ver palmas altísimas, de una media de 60m de altura, algunas llegan a los 100m. En su día era abundante pero fue despareciendo a consecuencia de la mala gestion del ser humano y a día de hoy está en vias de extinción. Por ello, en esta reserva las mantienen y hace unos años la denominaron el arbol oficial de Colombia. En el valle hay una zona boscosa, una finca de avistamiento de colibries y campos con palmas. Hicimos un recorrido de 5h , pero lo hicimos con toda la calma, almorzando, comiendo, tomando cafe,... y al final pasamos el día entero allí. El paseo fue muy agradable, echaba de menos andar entre verde y esa frescura, y el paisaje fue increiblemente bonito. Muy recomendable para quien venga a Colombia. Eso si, no todo pertenece al estado, para llegar a la zona pública hay que pasar por terrenos privados, y por lo tanto hay que pagar una entrada.
De vuelta del paseo, el jeep nos volvio a dejar en Salento, y aunque estabamos hechos polvo, aprovechamos para dar una vuelta en el pueblo y verlo por encima, ¡muy pintoresco! todas las casas eson bajitas, de no mas de dos pisos, con ventanas y puertas de madera, pintadas en varios colores. Por desgracia, es tan turistico como bonito, así que me alegré de volver a Dosquebradas y de haber decidido no hospedarnos allí.
Ayer hicimos día de domingo total y hoy nos hemos ido con Sandra y Atila, su perro viejete, a dar una vuelta alrededor del barrio donde viven. Hemos empezado a subir y a subir por la quebrada, y hemos acabado dando un paseo de monte de 3 horas, así que, despues de tanta ciudad, entre el valle del Cocora y el paseo de hoy, estamos con los pulmones más limpios que en los últimos meses.
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