Antes de nada, Gora San Martzial!!! Ya veis, mientras unxs estais de vuelta a casa tras un largo día, y otrxs de farra dandolo todo para acabar las fiestas, yo estoy en el Putumayo, cerca de la frontera con Ecuador, escribiendo para que no os olvideis de mi, jajaja..
Para mis compañerxs de trabajo, felices vacaciones, despues de un largo curso, hoy ha sido el último día de curro... disfrutar de las vacatas, que os las mereceis!!!
Nosotros estamos disfrutando de los últimos dias en este gran pais, que nos ha encantado, porque el lunes se nos acaba el visado de 90 dias y no tenemos más meredio que salir de aquí. En un principio pensabamos irnos antes, pero que carajo! Vamos a aprovechar hasta el ultimo dia! Mañana volveremos a Pasto, para estar más cerca de la frontera, y el lunes, sin prisa, cruzaremos a Ecuador, último pais de destino antes de volver a casa.
El ultimo post lo escribí desde Dosquebradas. Creo que llevabamos unoa diez días allí. Finalmente, acabamos pasando 3 semanas enteras en casa de Jorge y Sandra, estabamos tan agustito... no aprovechamos para hacer mucho más el guiri de lo que comenté la vez anterior, si no que estuvimos en casa, tranquilamente, paseando cuando el tiempo nos daba tregua y paraba de llover, intercambiando recetas de cocina con Sandra (que se nos ha vuelto vegetariana desde nuestra visita), haciendole unas rastas y jugando a juegos de mesa. Vamos, como en casa, pero sin tener que ir a currar. La primera foto es la calle de la urbanización en la que hemos estado viviendo estas 3 semanas.
De allí nos fuimos un par de días al desierto de la Tatacoa, en el departamento del Huila, o tecnicamente hablando, al bosque seco tropical. Es como un desierto, pero a veces llueve y se ve algo de vegetación aparte de cactuses. Para variar, como ha sido rutina para nosotrxs en Colombia, llovió. Estabamos acampadxs, pero por suerte, teniamos techo, así que no fue tan malo. Sandra no lo conocía y se animó a venir, así que lxs 3 disfrutamos de un par de dias de acampada, calor y estrellas.
Al lado del camping habia un observatorio astronómico en el que cada atardecer había charlas para aprender a entender lo que veiamos y conocer las constelaciones. La ubicación es buenisima, porque, al estar en el desierto, no hay mucha contaminación lumínica y además, está cerca del ecuador, por lo que se pueden ver constelaciones tanto del hemisferio norte como del sur. La segunda noche no pudimos evitarlo y nos fuimos a la charla. No os podeis imaginar qué cerca se ven las estrellas desde allí, impresionante...
Desde la primera noche en que pudimos ver las estrellas en el viaje, hace unos meses, yo me inventé una constelación a la que llamé el cometa (por su parecido, claro está, lxs que me conoceis ya sabeis que no soy muy imaginativa ni creativa), que nunca me habia precido ver en el cielo de allí. Resulta que en la charla nos explicaron que era la famosa cruz del sur, que no se qué navegante europeo nominó, hace unos siglos, cuando se perdió en el mar y dejó de ver las constelaciones que él conocía. Pues no será más bonito llamarla cometa que cruz del sur!!! ;) Bueno, para mi siempre será la cometa... además de esta, pudimos ver diferentes constelaciones astrológicas, la via lactea, y hasta Jupiter por telescopio! Todo iba muy bien, hasta que el cielo se nubló y no tuvimos más remedio que creer todo lo que el astronomo nos decia, sin tener pruebas visibles de ello.
Dejando atras la Tatacoa, y tras despedirnos de Sandra en la terminal de Neiva, ella se volvió para casa y nosotrxs nos fuimos a San Agustín, un pequeño pueblo, tambien en el Huila, en cuyos alrededores se han encontrado muchos restos arqueologicos precolombinos de hace algo menos de 2000 años. Para aquellas personas a las que la arqueologia no nos dice nada puede sonar un poco tostón, pero que va! ya vereis que esculturas tan chulas esculpian en piedra, sobre todo en roca volcánica. Todas ellas se encontraron junto a ataudes y sarcófagos, que tambien pudimos ver. Todo esto formaba parte de ritos funerarios segun los investigadores. Para ver todo eso hicimos un tour, en el que visitamos dos de los tres parques arqueologicos que hay (el otro lo hicimos por nuestra cuenta). Además de eso, nos llevaron a ver el que se supone que es el salto de agua más alto de Colombia, aunque segun ha indagado Eñaut, ya no es más alto, pues han descubierto uno mayor cerca de Bogotá. Tambien pudimos ver una pequeña fabrica en la que sacaban el liquido de la caña de azucar y la transforman en panela, que será, junto con el cafe, lo que más se consume en este pais. Todo este tour, lo hicimos por pistas y caminitos de montaña, con unas vistas muy chulas, por las que nos sentimos apartados del mundo totalmente, que pasada!! Eso si que es Colombia profunda.
De San Agustín nos fuimos a Popayan, la ciudad blanca de Colombia. Pasamos allí 3 días callejeando, viendo el mercado, subiendo al mirador en el que nos pilló la gran chaparrada y comiendo las últimas ricas arepas. Cuanto vamos a echar de menos esas tortas de maiz rellenas de queso...
La próxima parada fue Pasto, capital del departamento de Nariño, al sur del pais. La verdad es que la ciudad no tiene absolutamente nada interesante. Por lo que el último día fuimos a Ipiales, un pueblo al lado de la frontera. Pensabamos dejarlo para antes de cruzar a Ecuador, pero nos dijeron que a unos kms está el santuario de las Lajas, que merece la pena ver, y como no queriamos ir a visitarlo con la mochila a cuestas, aprovechamos para ir estando en Pasto. Se nos olvidó el movil en el hotel, así que pondré una foto cogida de internet.
Hace dos dias nos vinimos al valle del Sibundoy, que está en el departamento del Putumayo. Es una zona totalmente verde, con una parte selvática, hasta hace no mucho lugar peligroso por el control de las guerrillas, y donde viene toda la gente a hacer los rituales y toma de yagé, o como conocemos nosotros, ayahuasca. Estamos en una finca a las afueras del pueblo, donde nos recomendo Naiara venir, la hermana de Eñaut, que estuvo hace 5 años aqui. Para variar, la lluvia nos está acompañando cada día. Pues bueno, la finca en la que estamos, villa Beatriz, es como un baserri, con su huerta, de la que nos dejan coger lo que necesitemos para cocinar, un montón de plantas medicinales y una zona boscosa, entre otras cosas. Lxs turistas y niñxs de escuelas que la visitan suelen plantar árboles, asi que nosotrxs no ibamos a ser menos, y ayer plantamos un cascabel, arbol autóctono. Una vez más, dejamos nuestra huella en latinoamerica.
Mañana volveremos a Pasto, para celebrar mi cumple allí el domingo, y como he dicho antes, para estar más cerca de la frontera y no andar el lunes con el culo pelao.
Felices resacas, felices vacaciones y buen verano!
Nos vemos pronto..