Egun hotz!
Estamos al tanto de las gélidas temperaturas que estais sufriendo allá al otro lado del charco, el grajo debe volar muy pero que muy bajo... Parece que nos estamos librando de uno de los inviernos más duros de los ultimos años, os compadezco. Aquí en Bolivia estamos un poco más templaditos, aunque en las alturas también hace fresco y nos tenemos que poner la chaqueta todas las noches.
Nuestra ruta boliviana empezó hace algo más de una semana en Tarija, una ciudad al sur del pais. Nada que ver con la idea que tenemos en la cabeza de la Bolivia andina. Podría ser cualquier ciudad argentina, con sus canchas de juego para la mayoria de los deportes, miradores, un nuevo centro comercial, skate park,... Via couchsurfing contactamos con un chico que regenta una casa cultural, la Cúpula, en el terreno de su casa. El mismo centro funciona también como hostel y ofrece la posibilidad de acampar. Así que ese fue nuestro hospedaje. La noche del sábado, Pablo, el dueño, nos invitó a todxs los huespedes a una cena que organizaron en el centro donde se iban a juntar jóvenes tarijeñxs de diferented movimientos sociales. Nos pareció muy interesante y no pudimos rechazar la invitación. Por lo visto al resto de huespedes no les pareció tan interesante y acudimos solo Eñaut y yo. Fue interesante el primer contacto con bolivianxs, más aun con las ideas que tenian. Nos dieron información acerca de ecoaldeas y lugares de interes a los que ir a lo largo de la ruta boliviana, por supuesto, lugares que no aparecen en las guias turisticas.
De allí fuimos a Potosí. A 4000m de altura. Al principio yo no sentí nada raro, pero a Eñaut le faltaba el aire en las cuestas desde el primer momento. A lo largo del día me fui sintiendo muy muy cansada y llegó el dolor de cabeza, efecto del mal de altura. Habiamos comprado coca antes de ir, así que empezamos a coquear para paliar los efectos. A mi no me ha gustado nada, pero bueno, es la forma de subsistir a tantos metros sobre el nivel del mar, así que casi obligandome Eñaut he tenido que hacer uso de ella.
La ciudad ofrecia dos tours diferentes, uno la visita a las minas del cerro rico y el otro, un tour turistico de la ciudad. Pensamos en la idea de visitar las minas, pero llevan en activo 500 años y la unesco ha advertido de que si siguen explotandolas le van a quitar el titulo de patrimonio de la humanidad. Por lo tanto, desde el punto de vista ecologico decidimos declinar la opcion. Total, que acabamos haciendo el típico tour turistico histórico. Por un momento, nos pareció estar en cualquier ciudad de euskal herria o de españa, ya que parte de la historia de la ciudad consta de luchas entre vascos y vicuñas (nombre que daban a los españoles y portugueses). Resulta que durante parte de la historia, los vascos, o vascongados, fueron dueños de las explotaciones de las minas del cerro rico y de la mayoria de las riquezas de Potosí, hasta que los españoles se cansaron y empezaron a luchar para tomar ese poder. Paseamos por las calles laberínticas en las que se llevaron a cabo esas luchas. Además, nos hablaron tambien de Catalina de Erauso, que luchó aquí disfrazada de hombre. La llamaban la monja alférez y durante un tiempo una calle de la ciudad tuvo su nombre. La visita nos llevó también a un par de miradores desde los cuales sacamos unas cuantas fotos que podreis ver. Todo ese monton de casas y tejados, con la montaña detras (el famoso cerro rico de las minas) es Potosí.
De allí llegamos a Sucre, capital de Bolivia, donde estamos actualmente. Aunque sea la capital, es la cuarta o quinta ciudad del pais encuanto a población se refiere y es muy chula. Es más tranquila que Potosí y tiene calles más anchas y agradables para pasear. También unas cuantas plazas y parques. El mercado central es increible! una pena que no os pueda mostrar ninguna foto, las veces que hemos ido no llevaba el movil encima...
La única pega que le he encontrado a Sucre, cosa que comparte con Potosí y supongo que con todas las ciudades de Bolivia, es que es bastante desagradable para pasear por culpa de los buses y coches. Me imagino que en este pais no hay ningún control de las emisiones de CO2 de los vehiculos, y no os podeis ni imaginar la contaminación urbana que supone y lo desagradable que es estar inhalando el humarro constantemente. Para que os hagais una idea, en Potosí intentabamos pasear por las calles en las que los coches circulaban cuesta abajo para que fuese menos desagradable. Unido a este tema, otra cosa que me ha impactado y llamado la atención mucho, ha sido la cantidad de basura que hay en todas las esquinas fuera de la ciudad; al borde de la carretera en las montañas, a la vera de los rios, en cualquier espacio no urbanizado, hay un montón de plástico, papel y vidrio tirado. Parece ser que el amor a pachamama solo existe entre la gente campesina o en pueblos remotos a los que todavía no hemos tenido ocasión de ir. Luego a todxs se les llena la boca hablando de la importancia de la pachamama...
Por suerte, hoy hemos tenido la ocasión de conocer a un grupo de mujeres que respeta a la madre tierra. Reutilizan todo lo que pueden, tienen huertos orgánicos y pertenecen a colectivos que les ayudan a tener una vida un poco más digna. Hemos visitado sus huertas, nos han enseñado a preparar la tierra, a hacer semilleros, a crear abono e insecticidas naturales y orgánicos, sistemas de riego y formatos diferentes de macetas reutilizando botellas,... en fin, ha sido muy interesante, y finalmente nos han preparado comida tipica boliviana para chuparse los dedos.
Mañana iremos al mercado de Tarabuco, un mercado inmenso que nos han dicho que si o si tenemos que visitar. Ya os contaré qué tal
Muxus a todxs
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sábado, 21 de enero de 2017
Ay la pachamama!
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